Chomsky y las municipales

“Chomsky y las municipales”

©Álvaro Rendón Gómez

Juan me envió hace unos días un resumen de lo que se consideran los “diez mandamientos” de Noam Chomsky, el famoso lingüista, referidos a las diez estrategias utilizadas por los medios de comunicación -más esforzados en incomunicar a las personas que en establecer nexos de unión entre ellas– para manipular los mercados, sociedades e individuos. Estos “mandamientos” aparecieron en “Armas silenciosas para guerras tranquilas”, un artículo redactado por Sylvain Timsit y recogido en Pressenza. Copio.
1- La estrategia de la distracción.
El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. “Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

2- Crear problemas, y después ofrecer soluciones.
Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.
3. La estrategia de la gradualidad.
Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4. La estrategia de diferir.
Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad. La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión.
Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad.
Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”. Porque, ¿quiénes son los guardianes de la cultura oficialista, de la historia interesada y de los valores “universales”? Los intelectuales pagados por el poder, los historiadores que cuentan hechos que jamás existieron con el fin de conformar una visión del pasado que siga sosteniendo los intereses del poder presente. ¿Qué ocurriría si no fuera así? Probablemente, no publicarían porque las editoriales les negarían el agua y la sal, y vivirían como marginados y apátridas.

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad.
Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9. Reforzar la autoculpabilidad.
Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen.
En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

Mientras lo iba leyendo comprendía la actitud de muchos reyezuelos, déspotas, tiranos y políticos aprovechados del sistema, que lo han aplicado para conseguir sus intereses personales. ¿No lo aplican los regímenes populistas hispanoamericanos; incluso, algunos socialistas especialmente dotados para la conspiración? Me extrañaría mucho si el pérfido Rubalcaba no lo tuviera como decálogo del buen obrar, y una copia desarrollada por expertos del partido no presidiera su mesilla de noche. ¿Alguien duda que Pepiño “tocapelotas”, con esa boquita de piñón, propia del niño poco dotado que logró terminar sus escasos estudios medrando junto a los profesores, adulándolos y chivándose de sus compañeros, no lo use cada vez que habla atacando a todo bicho viviente? Estos socialistas de anteayer han aprendido rápido y aplican el “decálogo” con precisión de cirujanos. ¡Parece mentira que hayan pasado 37 años desde aquel Congreso de Suresnes donde, gracias a la CIA, el CSED y Billy Brandt, lograran dar el golpe de estado a la vieja guardia socialista. ¿Qué hubiera ocurrido si, como estaba previsto, hubiera ganado Redondo y no Felipe González las elecciones a secretario General? Ese mismo día aprendieron a aceptar que el neoliberalismo no es tan malo cuando se tienen los bolsillos llenos y las manos cerca de donde fluye el dinero ajeno. Léanse, si no, a Alfredo Grimaldos en “La CIA en España” o Joan E. Garcés, en “Soberans e Intervenidos”.
Pero, ¿qué podemos hacer para no ser el ganado marginado y desorientado en que estos politicuchos nos quieren convertir? De momento, no pagar por estar subordinado. El principio de desobediencia debe comenzar por el voto, seguir por el no-acatamiento a sus cobardes y viciadas leyes, para terminar negándonos a pagar los gastos suntuarios de muchas Comunidades que, como la Junta de Andalucía, llevan treinta años gastando a manos llenas en no se sabe bien si en mantener en la poltrona a tanto mangante inepto o en tejido industrial, buenas infraestructuras y fomento del trabajo digno. ¿Y la oposición? ¿A cuántos salvaríamos en la oposición?
Las cosas necesitan un cambio, reemplazar a los inútiles políticos por técnicos capaces de darle la vuelta a tanta impotencia y mediocridad. Esto será posible si la gente desea que cambien. Utilicemos nuestro voto como papel higiénico, que no siga sosteniendo esta gigantesca mierda. Limpiémosla para que no siga oliendo. No esperemos que cambien solas. Ningún politicucho lo hará porque ellos ni saben, ni quieren. Ellos van a otra cosa, y aplican el primer mandamiento de Chomsly, el de la “estrategia de la distracción”. En palabras del propio Chomsky, la estrategia de la distracción es «mantener distraída la atención del público, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real.» Nosotros, los que sufrimos la incompetencia de esta partida de mangantes e ignorantes, tenemos la primera y última palabra, ¡no la malgastemos con distracciones de votaciones libres y democráticas! Esto no es democracia, esto es un sistema diabólico,  organizado por esta casta de sinvergüenzas para aspirar a controlarnos cada cuatro años. Observemos el desfile de máscaras que se organizará muy pronto, con motivo de las próximas Elecciones Municipales y, en algunos feudos autonómicos, la elección del Cacique que nos explotará los próximos cuatro años; pero ¡cuántos zánganos somos capaces de alimentar con nuestro voto! ¡Nadie se apercibe de que sólo les interesamos para “legitimar” su intrusismo…!

Los políticos saben bien que jamás pescarían en un río tranquilo, sin problemas ni preocupaciones. Sin ellos y sin sus asfixiantes impuestos, la gente se organizaría y explotaría sus habilidades, sin miedo a multas, reprimendas y engorde de zánganos. El trabajador, organizado en poderosas asociaciones despolitizadas que los defienda, exigiría condiciones de trabajo dignas. ¡Hay demasiadas leyes menudas que sólo acatan los desheredados de la tierra y los sindicatos son centros de poder político, plataformas de votos cautivos, gente que cobran y trabajan para los partidos. Cuando se sientan a negociar, ¿qué hacen si no asegurarse ingentes partidas que sigan subvencionando su “movimiento social”, los puestos de trabajo de tantísimos liberados y gente inútil? A estas alturas de la película, ¿alguien cree que negocien mejoras salariales y laborales? Sólo hay que echarle un vistazo a las listas del paro, al cierre de empresas, al desastre que los sindicalistas –como políticos que son– culpan a los Bancos y a los Empresarios. No nos dejemos engañar, amigo, los Empresarios y los Bancos sólo pescan en río revuelto, por eso pagan a los políticos y sindicalistas para que lo revuelvan. El trabajador y el ciudadano de a pie, los peces, somos los que siempre tenemos que nadar en aguas turbias, embarradas y plagadas de tiburones que se alimentan de nuestro esfuerzo. Y aun seguimos pensando que nuestro voto cuatrianual puede cambiar esta mierda de sistema… ¡Entérate, tu voto sólo es una excusa, una justificación, un efímero compromiso que solo dura el día de las lecciones; después, no existimos para los políticos! Al día siguiente, sólo existen los problemas creados por ellos, llegar a fin de mes, pelearnos con los Bancos, con Hacienda, con el jefe que no nos paga y nos sigue chantajeando, con el coche que cada vez cuesta más moverlo… Nuestra vida volverá a ser el infierno que la ineptitud de los políticos han creado. Viste cómo viven ellos, cuáles son sus problemas… ¡que no tienen problemas gracias a esa papeletita inocente que lo puso ahí donde no habría llegado por su propio esfuerzo y conocimiento!
No entremos en el juego que nos proponen cada cuatro años porque las cartas están marcadas y siempre ganan ellos y perdemos nosotros. Que sean ellos los que asistan a sus mítines y que se voten a sí mismos. Si se diera la situación de que la abstención, que es una opción tan digna como el si, el no o el voto nulo, ganara las próximas elecciones con amplia mayoría, ¿quién debería sentarse en las cómodas poltronas del congreso y del Senado, quiénes administrarían el Estado? Probablemente, los sufridos y vilipendiados funcionarios, los que siempre han hecho funcionar este país; pero, a diferencia de la situación anterior, no tendríamos que pagar a tanto vago y maleante. ¡Te imaginas el ahorro sólo en coches oficiales, dietas, desplazamientos o trajes Emidio Tucci?

¡Tú tienes la llave, matarile, rile rile…! Y la puedes tirar donde dice la canción: En el fondo del mar, matarile, rile, rile…

-.:.-

Explore posts in the same categories: Crítica

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.