La Cripta del Shemaforash

© Álvaro Rendón Gómez

La Cripta del Shemaforash es un pequeño ensayo sobre la Cripta del Barón de Velasco, en Arjona, que edita El Olivo de papel [http://elolivoeditorial.com/]; formato 125 x 195 mm, 114 páginas, y unos 9’5 €, en cualquier librería. Escrito en lenguaje sencillo y con muchas ilustraciones.


El argumento es el siguiente: «La muerte de doña Beatriz, en diciembre de 1913, desgarró emocionalmente al joven barón de Velasco. Ni siquiera las tareas políticas como diputado por Albarracín paliaron su obsesión por el mundo que intuía existir tras el velo de la muerte. Esta inquietud aceleró la construcción de un recinto donde honrar cristianamente la memoria de sus padres; conocido como la Cripta del Barón de Velasco.
Las páginas de este librito demuestran que la Cripta también fue utilizada para desarrollar experiencias de ultratumba; puesto que, el barón era miembro de la Logia Pontificia “Los Doce Apóstoles”, vinculada a los depositarios del Temple en Inglaterra y a la facción judía de Lámpara Tapada.
Hay razones para afirmar que el Shem Shemaforash encerrado en la enigmática geometría de la Lápida Templaria de Arjona, se utilizó en rituales de Iniciación.»

A continuación, expongo un par de cosas del libro. Gracias, amigos.

«Arjona
La colaboración en el desciframiento de las claves que rigen la Lápida Templaria (1) de Arjona me movió a visitar esta acogedora ciudad jienense. Lo hice durante el segundo domingo de mayo del 2009. Mala fecha para visitas porque coincidió en plenas Fiestas de Nuestra Señora de Alharilla, con una romería muy popular en la zona. Por ese motivo, la visita se limitó al Santuario de las Reliquias de los santos Bonoso y Maximiano, y la Cripta mausoleo del barón de Velasco.
Ninguno me dejó indiferente.
El Santuario aún conserva la estructura de planta única con crucero de brazos cortos y capillas laterales de finales del XVI y resulta impresionante bajar a la antigua Capilla, donde aún se puede oír las recitaciones en latín. Merece la pena examinar las reliquias.
El acceso a la Cripta de la familia Ruano ya no se realiza por la capilla privada de la Parroquia de san Juan Bautista; pues, la primitiva fue destruida en los albores de la Guerra Civil española. Según parece, hacia la medianoche del 23 de julio de 1936, prendieron fuego a la de Santa María. Sobre las cuatro y media, bajaron hasta la plaza de san Juan. Llamaron al sacristán, don José del Pino, forzaron la puerta principal y, en medio de voces e insultos hacia los santos, alcanzaron la sacristía. Despertaron al prior, que era don Juan Antonio León García. Le facilitaron un vehículo y lo obligaron a salvar su vida huyendo a Jaén.
Con las cenizas humeantes del artesonado mudéjar, varios milicianos y milicianas bajaron a la cripta y derribaron las estatuas en mármol que tapaban los nichos. Llegaron hasta los féretros y profanaron los cadáveres de don Jerónimo Ruano y doña Beatriz Prieto, padres del Barón. La gente presenció escenas de auténtica depravación: En la misma plaza, jugaron a la pelota con la cabeza de doña Beatriz, mientras sus momias eran arrastradas e insultadas.
Tras la guerra, la Iglesia fue restaurada y cegado el pasillo de comunicación con la cripta, quedando a merced de los zagalones que empleaban las teselas doradas de los frisos bizantinos como chapas. Es harto improbable que el maestro Giovanni, a quien el barón encargó la construcción del recinto funerario, conociera la existencia de un canal subterráneo de aguas que fluía próximo a la Cripta; pero, es cierto que los recintos sagrados se eligen próximos a manantiales naturales, grutas subterráneas o lugares con alguna significación mística. Por tanto, no fue una coincidencia la elección del sótano de la parroquia para excavar un recinto de estas características.
Los movimientos de tierra para cimentar los muros de lo que sería la nueva parroquia de San Juan Bautista, desviaron el curso de este manantial y el agua acabó filtrándose y anegando la Cripta hasta una altura de un metro y medio, destruyendo buena parte de la rica ornamentación de los paramentos verticales. Lo cierto fue que, esa conjunción de infortunios acabó oxidando los engranajes metálicos que servían para mover las estatuas monolíticas, hinchó las losas de mármol de Carrara y retrasaron la restauración de la Cripta, que no se produjo hasta septiembre de 2001.
La primera tarea fue localizar el sumidero del canal subterráneo y taponarlo. Se bombeó el agua y, al secarse las paredes, se descubrieron los frisos del zócalo y el daño sufrido en los mosaicos. Se buscaron cabezas y miembros amputados a las estatuas, pero fue inútil. Desaparecieron y, con ellos, sus significados alegóricos y simbólicos.
Por otro lado, al quedar cegado el corredor de acceso por la primitiva capilla privada, desde la parroquia, hubo de practicarse una nueva entrada, directamente desde la calle, desvirtuándose el significado del ritual de presentación del neófito, durante la bajada a la Cripta, como candidato; o durante la subida, como iniciado.

Apuesta Católica
A finales del siglo XIX, la Iglesia Católica llevaba casi dos mil años conduciendo los destinos de la barca de Pedro. Durante ese largo período, el católico había asistido pasmado cómo prelados y curas sin escrúpulos se aliaban con el Mal, con el único fin de seguir apoltronados en sitiales de oro. Desde lujosos templos, sobrecargados de vanidad temporal, estos gregarios del anti-Cristo lanzaban mensajes de austeridad y sacrificio desde lujosos templos, sobrecargados de vanidad temporal.
Hasta entonces, el oscurantismo de una erudición huera sólo había engañado a los necios y cada vez eran menos los que esperaban la Redención del Ser Humano y sus miserias, pregonada para llenar tabernáculos y limosneros. Estos casi dos mil años masacrando cualquier brote de luz, imponiendo una fe al horror de las postrimerías e instaurando la tortura física practicada por una Inquisición despiadada y sádica, desembocaron necesariamente en una actitud generalizada de rechazo. Y, al fin, multitud de cristianos clamaron ante tantas piras públicas, tanta masacre y desolación.
Se preguntaban, aterrorizados, ¿cómo un mensaje original de amor desinteresado pudo engendrar tanto odio contra el género humano? ¿Cómo tantos Concilios no habían hecho otra cosa que pulir un mensaje paulista que nació agotado y desviado de los ideales de Jesús de Nazaret? ¿Cómo el católico había llegado a esta situación de rechazo frontal a las ideas que habían mantenido a la Iglesia en su posición hegemónica?
La serpiente anticlerical había infectado centros culturales y religiosos de Europa y América. El tiempo de la Iglesia Católica había llegado a su fin y se hallaba en los albores del ocaso; imposibilitada para integrar en solitario una transformación profunda que la alejara de la destrucción.
Pensaron entonces que la salida estaba en el “ecumenismo”, en aplicar una política de pactos, buscar el consenso con las religiones monoteístas y crear un andrógino religioso en el que tuviera cabida todo el mundo. Este sincretismo de religiones monoteístas tenía que desembocar, inevitablemente, en el esoterismo; es decir, en esa iglesia universal anunciada por Saint-Yves, integrada por la Iglesia católica, que aportaría el Evangelio y la autoridad espiritual de sus instituciones (episcopado, papado y concilio; aunque, con nuevos objetivos); la Iglesia mosaica, con la Torah y su autoridad, el gaon de Jerusalén, quien profetizó la llegada del Mesías, vinculándolo con la construcción del Tercer Templo de Jerusalén; y, finalmente, la Iglesia de los Vedas y su autoridad, la Logia Agartha, como predijo M. Ferdinand Ossendowski (2).
A las tres Iglesias anteriores habría que sumar una cuarta, formada por el protestantismo de Lutero, el Islam de Mahoma y el budismo de Cakya-Mouni. Es decir, una religión multi-creyente, o multi-confesional (3). Todo y, al mismo tiempo nada.
¿Acaso estos planteamientos, contradictorios en apariencia, no se han implantado en la actualidad?, ¿cuántos católicos practican “meditación trascendental”, se deleitan con los mitos judáicos y están de acuerdo con el ascetismo musulmán?
No obstante, la Iglesia Católica tendría que dar marcha atrás públicamente porque los que inspiraron el establecimiento de esta religión multi-creyente, el “ecumenismo masónico y sinárquico” de carácter luciferino, tendría que ser francmasónica y con un fin u objetivo común: La libertad de religión.

Doce Apóstoles
El primer movimiento hacia el ecumenismo lo inició León XIII. En 1903 creó una Comisión Bíblica Pontificia cuya misión encubierta fue recuperar para la Iglesia el Shem Shemaforash, el Verbo Creador o Nombre de Poder que permite al hombre trascenderse y ascender a Dios, comprender su Creación, compartirla y reproducirla. Es decir, el Poder y la Sabiduría absolutos.
Dos años después, san Pío X, apoyándose en la Carta Apostólica Scripturae Sanctae de 23 de febrero de 1904, confirió a la Comisión Bíblica la facultad de conceder grados académicos de licenciatura y doctorado en Ciencias Bíblicas, exégesis incluidas de las Sagradas Escritura, y amplias competencias sobre cuestiones y controversias provocadas por la crítica moderna.
El segundo movimiento, más secreto, consistió en la creación de legaciones y asociaciones, con presencia de obispos en algunos casos especiales, o recurriendo a personas de una trayectoria católica impecable que la representasen. El trabajo de estas legaciones sería ultra-secreto, y tendría como misión promover en el seno de la masonería un cambio de rumbo hacia el cristianismo, reorganizar a los numerosos grupos neo-templarios dándoles el apoyo necesario y la asistencia documental precisa a fin de convertirlos en los modernos cruzados de la fe; y a los seguidores de Swedenborg (4), el swendborgismo, defensor del simbolismo universal y metafísico representado por tres “esferas de influencia”:
• Alma – Mente racional y voluntad – Imaginación
• Deseo
• Memoria.
Este movimiento tuvo una enorme influencia en intelectuales moderados, como escritores, abogados y médicos, la burguesía acomodada que siempre sostuvo a la Iglesia Católica.
El papa murió al poco tiempo y estaba previsto que lo sucediera el cardenal Rampolla, su más estrecho colaborador, pero el veto del emperador Francisco José de Austria forzó al Espíritu Santo a elegir a Giuseppe Sarto, más conocido como Pío X (1903-1914), un hombre sin experiencia, nada dúctil, iracundo y obsesionado por las lacras del mundo moderno: comunismo, socialismo y libre pensamiento.
Pío X intentó renovar la vida espiritual de la Iglesia con mucho catecismo; y significó un paso atrás al ecumenismo.
Al mismo tiempo, el gobierno francés acosaba a la Iglesia, lo que exacerbó la ira clerical y un deseo inquisitorial de expurgar a la Iglesia de las filtraciones modernas. Eso dio al traste con la colaboración interconfesional.
Benedicto XV retomó la idea del ecumenismo de León XIII, convencido de que la fe católica estaba llamada a ser «coeficiente de un valor incomparable para conferir una vitalidad espiritual a la cultura fundamental unitaria que debería constituir el espíritu animador de una Europa unificada social y políticamente (5)». Impulsó la creación de la Pontífica Comisión Bíblica (6), con la esperanza de que el mensaje clarificador y contundente de las Sagradas Escrituras, el Evangelio y san Pablo, sirvieran de guía en el estudio y solución de la crisis espiritual que sacudía al mundo. Esta Comisión ya había derivado en la Santa Logia Pontificia “Los Doce Apóstoles” (7), un grupo de estudio que, desde 1873, buscaba los puntos de acuerdo entre las tres grandes religiones (Católica, Judía y Musulmana), y hacía frente común contra las propuestas sinárquicas de la masonería luciferina (8).»

___________________________
1/ Eslava Galán, Juan y Rendón Gómez, Álvaro: “La lápida templaria descifrada”, Edit. Zenith, Barcelona, 2005
2/ «Los pueblos de Agartha saldrán de sus cavernas y aparecerán sobre la superficie de la tierra.» Ossendoski: “El Hombre y el misterio en Asia”, M. Aguilar, Editor. Madrid
3/ Una religión católico-ortodoxa, libre-creyente, budista, hebrea e islamista
4/ Emanuel Swedenborg (1688 – 1772), hombre polifacético, estudió y escribió sobre matemáticas, geología, química, física, mineralogía, astronomía, anatomía, biología y psiquiatría. Su aportación a la mística fue cuantiosa con título tan sugerentes como “Sobre el cielo y sus maravillas y sobre el infierno”, donde afirma que después de la muerte del cuerpo físico el individuo pasa un tiempo intermedio en el mundo de los espíritus, donde elegirá libremente ir al cielo, que no es una recompensa, o al infierno, que no es un castigo. “El amor verdaderamente conyugal”, “El Amor escatológico”, “El caballo blanco”, sobre el capítulo 19 del Apocalipsis; “La sabiduría de los ángeles”; “La Divina providencia”; “Las cuatro doctrinas”; “La nueva Jerusalén y su doctrina celeste”; “Arcanos celestes”, en 16 volúmenes; “Antecedentes, psicológicos y consagrados”, donde habla de la regeneración del ser humano a imitación de la glorificación de Jesucristo; “Tratado de las representaciones y de las correspondencias”; y, finalmente, “La verdadera Religión Cristiana”, en 2 volúmenes, donde compara los dogmas cristianos con los símbolos bíblicos, la vuelta del Cristo, la caída de la humanidad y la regeneración del hombre cósmico.
5/ Que expresó mucho después un Paulo VI renovador que se encontró con las manos atadas por las conclusiones de un Concilio Vaticano que había organizado Juan XXIII.
6/ Creada como órgano de consulta el 30 de octubre de 1902, Acta Sanctae Sedis n. 35 y carta apostólica Vigilantiae studiique.
7/ Según los documentos de RILKO, (Research Into Lost Knowledge Organisation)
8/ De ideas neo-templarias, rosacrucismo anti-romano, juanismo esotérico contra la tradicional hegemonía pablista, o de ese luciferismo doctrinal que distingue entre lo manifestado del Creador, el rayo de luz que creó el Cosmos, que estaría bajo la autoridad de Lucifer, y la parte inmanifestada que estaría bajo los dominios del Dios-eterno; es decir, el luciferismo establece categorías divinas: Dios-inmanifestado del que nada podemos saber porque no se ha revelado, y el dios-rayo o dios-luz, Lucifer, la luz creadora del mundo, o manifestación introspectiva del Dios-inmanifestado, de proporciones infinitas a las que podría aspirar el ser humano. Esta sería la promesa de la serpiente del Génesis: A través del Conocimiento seréis como dioses; propugnando una evolución en el Conocimiento. La Iglesia Católica ha personalizado ese Lucifer-luz creadora como la figura del Mal, la encarnación de las bajezas del Mundo, ha tergiversado la esencia misma de la Creación. ¿Es esta Luz-Creadora, Lucifer, el Shem Shemaforash velado por los judíos, el nombre secreto de Dios, el verdadero Verbo-Principio?

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2 comentarios en “La Cripta del Shemaforash”

  1. Rodolfo Plata Dijo:

    CRISTO ESTA MUY POR ENCIMA DE LA IGLESIA, SU CATESISMO Y SU JERARQUÍA, AFIRMAR LO CONTRARIO ES UNA BLASFEMIA. ES MEJOR SEGUIR A CRISTO INDIVIDUALMENTE PRÁCTICANDO EL ALTRUISMO, EL MISTICISMO Y EL ACTIVISMO SOCIAL INTENSOS, A FIN DE ALCANZAR LA TRASCENDENCIA HUMANA Y LA SOCIEDAD PERFECTA __QUE LA PRÁCTICA COLECTIVA DE LECTURA BÍBLICA, EL CULTO, LA LITURGIA, EL REZO Y RITO, PROMOVIDOS POR EL CLERO__ LA FALACIA ENSEÑADA POR LAS IGLESIAS DE QUE EL PROFETISMO JUDÍO ES PALABRA DE DIOS, NOS DESVIA DEL CAMINO DEL DESARROLLO ESPIRITUAL SEÑALADO POR CRISTO; LO CUAL PRUEBA QUE SOLO CRISTO SALVA SIN NECESIDAD DEL CLERO NI DE LA BIBLIA. La evidencia de la falsedad del profetismo judío, se encuentran discerniendo objetivamente los elementos de la triada preteológica (la fenomenología, su explicación y su aplicación). Vg. la interpretación onírica de los sueños de Dios del patriarca Abraham inducidos por el deseo intenso y obsesivo de riqueza y descendencia incontable; la descripción neutra del encuentro cercano del patriarca Moisés, al ser explicados como sobre naturales, fenómenos naturales, como (la zarza ardiente o fuego fatuo; el pie del rayo que cruzó el altar de Moisés; la nube y los rayos que anuncian una tormenta como evidencia de presencia de Dios en el Monte Sinaí); el Pacto del Sinaí, mito fundacional de Israel como nación entre las naciones por voluntad divina. El antagonismo entre las directrices de la reflexión existencial del devenir de Israel entre las naciones que orienta el pensamiento de los profetas bíblicos y talmúdicos –VS- la reflexión de la vida después de la vida o existencia eterna que orienta el pensamiento existencial de los místicos (las moradas celestiales; la salvación o la condena eterna, a causa de nuestra obras). La evidencia histórica del rasgo racista, rapaz, criminal y genocida serial que indujo en el pueblo judío el seguimiento de las directrices ancestrales de sus patriarcas y profetas (las leyes de guerra dictadas por Moisés, la ley del talión, el canto de Lamec,,) __opuesto al perfil de humanidad perfecta que Cristo trató de inculcar a sus seguidores cuyos rasgos fueron elevados a bien aventuranzas en el Sermón del Monte__ nos dan la certeza de la maldad y falsedad del profetismo judío. Convirtiendo los textos sagrados del (Antiguo Testamento o Torah, el Talmud, el Mishná, la Halaja, la Cabala, el Corán, el Libro de Mormon) __en una letrina moral que envenena el alma__ En cambio la vida, ejemplo y enseñanzas de Cristo iluminan con luz meridiana las jornadas y metas del camino del desarrollo espiritual que recorren los místicos en su búsqueda del encuentro cercano de Dios, unicidad o experiencia de la común unión (el Padre y yo, somos una misma cosa), convirtiendo las disciplinas místicas en medicina del alma http://www.scribd.com/doc/33094675/breve-juicio-sumario-al-judeo-cristianismo-en-defensa-de-las-raices-cristianas-de-europa-laica


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